jueves, 31 de enero de 2008

El 5 de julio de 1811, de Juan Lovera.Análisis iconográfico e iconológico (3)

Análisis Plástico-Formal


La obra consta de tres franjas o rectángulos, con un eje horizontal predominante. La franja superior es de mayores dimensiones a las otras dos y en ella se encuentra el área más importante de la obra, con la escena pintada al óleo. La franja del medio presenta los dibujos de cada uno de los personajes principales, y la franja inferior presenta la trascripción sus nombres.



Al estudiar la franja superior se encuentra una composición ordenada en un rectángulo. El eje principal es horizontal y pasa por el medio de la obra, siguiendo una línea que va desde la abertura de la ventana de la izquierda, pasando por encima de las cabezas de dos personajes con traje militar, cruza la abertura de la ventana central y finaliza en los nudos de las cortinas de la ventana de la derecha.


Este eje horizontal domina en la composición, y la disposición sentada y de pie de los numerosos personajes en la habitación, genera diversos ejes verticales cortos. Estos últimos, en su mayoría sólo aportan ritmo a la composición. Únicamente tres de ellos destacan: el que se produce sobre el hombre de lentes que firma, a la derecha, el que se genera entre la ventana y la mesa del centro y el que se encuentra sobre la dominante figura del anciano de la derecha, erguido, con ropa negra, faja roja y peluca. El eje vertical de la izquierda es muy notorio, pues se inicia en un elemento rojo que cuelga del techo (parte del altar, probablemente), continúa sobre la figura del hombre de lentes y finaliza con la línea de la mesa, recubierta de un mantel rojo. El eje representado por el anciano de la derecha es importante en cuanto a la relevancia de su ubicación en la composición: aunque está al margen se encuentra en primer plano. Además su vestimenta, el porte y la iluminación ayudan a destacarlo.


En relación con estos ejes se ordena la composición: el eje horizontal divide la obra en una parte superior, cuyo protagonista es la arquitectura del edificio y la entrada de luz; en la parte inferior se encuentran todos los personajes (treinta y ocho principales y alrededor de setenta secundarios). Los ejes verticales de la derecha y la izquierda dividen la obra en tres secciones:

- Sección izquierda, con dos hombres sentados alrededor de una mesa en primer plano, uno en segundo plano, seis en tercer plano y diez en un cuarto plano. La pared y la ventana representan el quinto y último plano.

- Sección central, la cual presenta una figura en primer plano, en el extremo izquierdo de la sección (sentada en la mesa). Hay una figura en segundo plano de pie, trece personajes en tercer plano y treinta y seis de pie, en un cuarto plano. Como en el caso anterior, el quinto plano está representado por la pared de fondo y la ventana.

- Sección derecha: el área del eje presenta la figura del anciano de peluca, en primer plano, detrás de él se encuentran un civil y un militar, de pie. En línea con estos, hay cuatro personajes sentados de espaldas. Este grupo (los personajes de pie y los sentados) se puede ubicar en un segundo plano. En tercer plano hay cuatro figuras sentadas, en cuarto plano unas veinticinco de pie y el fondo (pared, ventana y entrada del local) es el quinto plano.

Esta disposición en tres secciones y en cinco planos de profundidad, ordena la composición de manera tal que se crea una sensación de perspectiva difícil de lograr en aquella época por los artistas locales. Hay una amplia área en el centro, vacía y muy iluminada, que contrasta fuertemente con el gran número de personas presentes en la obra (algunas de ellas en contraluz). En esta área domina el color rojo de la mesa central, también presente en la mesa de la izquierda, y los medallones verdes claros de la alfombra. Se crea así una armonía cromática de contraste o de opuestos, también sugerida por el color verde de las sillas que, junto al rojo de las mesas, equilibra el predominio del color oscuro de los trajes de los personajes.


Los ejes diagonales también son importantes en la composición, pues cruzan la obra desde el ángulo superior izquierdo al ángulo inferior derecho y desde el ángulo inferior izquierdo al superior derecho. Se cruzan con el eje central que pasa por la ventana y la mesa, se puede ubicar entonces el centro de la obra, justo encima de las cabezas de los personajes que firman en la mesa del centro.


La composición de esta obra es compleja, pues parte de la necesidad de ordenar, en una superficie de 0,975 x 1,38, más de cien personajes, cuidando la jerarquía y la importancia de los mismos. Debe recordarse que entonces no se habían iniciado en Venezuela los estudios académicos, y que la perspectiva no era algo que se dominara fácilmente. Lovera utiliza entonces un punto de vista dentro de la capilla del Seminario que propicia una visión panorámica de la escena y, con los planos y los ejes compositivos arriba mencionados, consigue esa sensación de “hombres reunidos en semicírculo” que se aprecia en la obra. Logra una perspectiva intuitiva, con varios puntos de fuga, los cuales se salen de la obra, hacia el lugar en que debiera encontrarse la puerta de la capilla que da a la plaza.

3 comentarios:

Javad dijo...

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Anónimo dijo...

Excelente análisis, la felicito.

José A. Valerio

Nes dijo...

Fantástico.